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Esta peculiar playa, desde cuyas arenas no se puede divisar el mar, está rodeada de verdes prados y rocas. Sus aguas se encuentran resguardadas entre acantilados, lo que la convierte en un lugar idóneo para que los niños jueguen y se bañen sin peligro alguno.

En un ligero paseo se sube hasta los acantilados a Norte, desde donde se pueden divisar “Los Castros”, con su famoso islote, cuya formación rocosa semeja la forma de un barco hundido.

Para ir, se sale de Llanes dirección Oviedo, por la carretera antigua AS-263, poco antes de llegar a Poo, hay un señalado desvío a la derecha, que lleva directamente a la playa.

Ideal para visitarla por la tarde a pié, ya que la carretera cuenta con una ancha acera, que hace el paseo muy cómodo y seguro.

Distancia desde Llanes: 2 kilómetros.